La micología es un tema del que, según me parece, se habla poco. Un tema que particularmente me gusta, pero que nunca he tenido la ocasión de estudiar a fondo. Ahora, gracias a la realización de este trabajo de investigación de bachillerato, he podido hacer observaciones macro y microscópicas que me han servido para entender mejor el mundo de los hongos, en general, y su parte más compleja, la reproducción, en particular.
De un tiempo a esta parte, cada vez que iba al campo o a la montaña y podía observar setas, me preguntaba cuál era su lugar en el mundo de los seres vivos: ¿qué eran las setas?, ¿cómo salían?, ¿cuál era su función en el ecosistema?; o, ya que en un principio las veía muy parecidas, ¿cómo las podía diferenciar entre ellas? Para contestar a todas estas preguntas, y fruto de mis primeras observaciones, me decidí por estudiar diferentes especies de un mismo género como ejemplo general de este complejo y aún poco estudiado reino, y, al mismo tiempo, ver las características que diferencian las diversas categorías jerárquicas, como son la familia, el género, la especie, etc.
Ya tomada la decisión de hacer el trabajo de investigación sobre micología e intentar responder las cuestiones a las que me he referido, se me planteaba otro dilema: ¿qué familia, género, especies debía escoger como ejemplo? Después de unas primeras lecturas de introducción a la micología y darme cuenta de su complejidad y de que ningún grupo en particular podía ser ejemplo de todo el reino, pensé en un género que me llamaba, y aún me llama, mucho la atención, el género Boletus.
Todos hemos comido o hemos oído hablar del boleto reticulado de verano, del boleto negro o del boleto real, alguno de los nombres comunes y populares de algunas de las especies más conocidas del género Boletus.
Ya escogido un género, tuve que buscar las especies más adecuadas para poder hacer el estudio y, al mismo tiempo, buscar aquellas especies que fueran relativamente comunes y de fácil recolección durante el tiempo de realización de este trabajo. Esta última condición depende directamente de la climatología particular de un periodo concreto y ha sido uno de los aspectos que más ha condicionado mi elección. Después de muchas salidas al campo, sobre todo en las áreas geográficas del Montseny y del Montnegre, y basándome en la calidad y en la cantidad de ejemplares encontrados, en las esporadas conseguidas y en las características macroscópicas, escogí las especies B. aereus, B. aestivalis, B. rhodoxanthus y B. queletiipuesto que fueron las que encontré en más localidades y las que me parecieron representativas de algunos de los subgrupos que forman el género Boletus.